viernes, 27 de septiembre de 2013

Reflexiones.


Es importante intentar definir mi postura ante el caótico y complejo contexto en el  que me encuentro.

Flexible, maleable y con posibilidades ilimitadas, el arte actualmente se sitúa  congruente a su contexto, infinita y trastocada por lo fenómenos actuales.
Dentro del circuito del arte, como es el caso de cualquier otro circuito, existe en su mayoría la producción y el apoyo a obras de resistencia que rayan en lo propagandístico, haciendo uso del ya  mil veces empleado ready-made; del concepto como objeto de consumo.
Además, el arte como institución funge como aparato ideológico y no se separa de su contexto, dejando a nuevos productores (como yo) confusos pues se vuelve elitista y corrupto, dónde son solo algunos muy restringidos perfiles los seleccionados y considerados dentro del medio.

Pero dentro de éste caos, encuentro, lo que personalmente considero, parte esencial del concepto imposiblemente definido en su totalidad: arte

Arte como medio reflexivo y discursivo que posibilita la configuración de distintas realidades.

En el caso de mi trabajo no pretendo cambiar el mundo, creando obra de resistencia, pero encuentro la responsabilidad de conocerlo y entenderlo a través de mi trabajo, y a partir de la contemplación, como proceso de reflexión personal que transgrede el contexto actual.

Y así entiendo el arte, o las posibilidades que ésta me brinda, como una reflexión atemporal, el medio discursivo que permite la exploración del todo a través de la particularidad del productor.

En el caso del dibujo, principal disciplina que practico, encuentro posibilidades infinitas, más allá de un boceto, entendiéndolo como un medio de autoconocimiento, dónde partiendo de su cualidad espontanea, exploro las posibilidades formales que éste me brinda, soporte, línea, mancha y materiales.

“Rescate y valoración de la superficie y del soporte; con el cuidado obsesivo de la línea – trazada, perforada o recortada.”  (Inapropiadamente Dibujo, MACG ,2000)

Hace unos meses, comencé a conocer, lo que considero, el principal motor de producción actualmente, mismo con él que he encontrado la posibilidad de general un vínculo personal con el dibujo especialmente: el caballo

¿Porqué el caballo?

Me posiciono dentro de una familia charra, dónde el caballo funciona como concepto del domino del pensamiento masculino misógino, de los más arraigados de nuestra cultura: el macho mexicano.
Por lo anterior, varios años, existió un alejamiento total del medio, y a través de distintas temáticas, logré explorar-me, conocer-me, pues a través de mi trabajo siempre he considerado vital el indagar dentro de mi, reflexionar y generar un vínculo discursivo que trato de relacionar con el dibujo.

Es en el caballo, dónde encuentro una posibilidad formal única, pues éste funge como medio de autoconocimiento, pero con él he logrado transgredir éste apego personal, además del apego familiar arraigado por generaciones.
Es así como me encuentro en él a manera de introspección y por eso me interesa abordarlo desde el dibujo, aprovechando esté acto espontáneo  y la relación formal que puedo obtener de él.

Ahora como parte de una serie de libros de artista que abordan el motivo del caballo, busco la configuración tanto de un catálogo taxonómico, éste desde la estampa, misma que comienzo a conocer y por lo mismo selecciono al catálogo como medio discursivo para experimentar con diferentes técnicas dentro del grabado; además configurar una tercer libro a manera de conclusión, dónde lo que más me interesa y es el motor que me impulsa a hacerlo, es el uso del libro como objeto lúdico, dónde el dibujo y el motivo del caballo se integren.

De la serie, que menciono,  tengo ya un libro terminado, éste primero, fue una introducción al caballo, configurando un diccionario formado por 7 dibujos, dónde cada uno abordaba una definición del caballo distinta, concluyendo con una personal. En cada uno de los dibujos busqué generar un diálogo entre texto, dibujo y definición del caballo.  Además trate de hacer del contenedor un elemento importante del libro, pues mi intención principal era el qué éste desde el primer momento remitiera al motivo del caballo.

Aún continuó reflexionando sobre éste tercer libro que quiero hacer, pues la intención principal es el buscar una conclusión a la serie, dónde el dibujo (entendido como autoconocimiento desde una acción espontánea, vinculada con la experiencia) trascienda al motivo del caballo, haciendo una especie de catarsis del mismo.



Primer libro de la serie “Caballos de tinta.”