Es importante intentar
definir mi postura ante el caótico y complejo contexto en el que me encuentro.
Flexible, maleable y con
posibilidades ilimitadas, el arte actualmente se sitúa congruente a su contexto, infinita y
trastocada por lo fenómenos actuales.
Dentro del circuito del arte, como es
el caso de cualquier otro circuito, existe en su mayoría la producción y el
apoyo a obras de resistencia que rayan en lo propagandístico, haciendo uso del
ya mil veces empleado ready-made; del concepto como objeto de consumo.
Además, el arte como
institución funge como aparato ideológico y no se separa de su contexto,
dejando a nuevos productores (como yo) confusos pues se vuelve elitista y
corrupto, dónde son solo algunos muy restringidos perfiles los seleccionados y
considerados dentro del medio.
Pero dentro de éste caos,
encuentro, lo que personalmente considero, parte esencial del concepto
imposiblemente definido en su totalidad: arte
Arte como medio reflexivo
y discursivo que posibilita la configuración de distintas realidades.
En el caso de mi trabajo
no pretendo cambiar el mundo, creando obra de resistencia, pero encuentro la
responsabilidad de conocerlo y entenderlo a través de mi trabajo, y a partir de
la contemplación, como proceso de reflexión personal que transgrede el contexto
actual.
Y así entiendo el arte, o
las posibilidades que ésta me brinda, como una reflexión atemporal, el medio
discursivo que permite la exploración del todo a través de la particularidad
del productor.
En el caso del dibujo,
principal disciplina que practico, encuentro posibilidades infinitas, más allá
de un boceto, entendiéndolo como un medio de autoconocimiento, dónde partiendo
de su cualidad espontanea, exploro las posibilidades formales que éste me
brinda, soporte, línea, mancha y materiales.
“Rescate y valoración de
la superficie y del soporte; con el cuidado obsesivo de la línea – trazada,
perforada o recortada.”
(Inapropiadamente Dibujo, MACG ,2000)
Hace unos meses, comencé
a conocer, lo que considero, el principal motor de producción actualmente,
mismo con él que he encontrado la posibilidad de general un vínculo personal
con el dibujo especialmente: el caballo
¿Porqué el caballo?
Me posiciono dentro de
una familia charra, dónde el caballo funciona como concepto del domino del
pensamiento masculino misógino, de los más arraigados de nuestra cultura: el
macho mexicano.
Por lo anterior, varios
años, existió un alejamiento total del medio, y a través de distintas
temáticas, logré explorar-me, conocer-me, pues a través de mi trabajo siempre
he considerado vital el indagar dentro de mi, reflexionar y generar un vínculo
discursivo que trato de relacionar con el dibujo.
Es en el caballo, dónde
encuentro una posibilidad formal única, pues éste funge como medio de
autoconocimiento, pero con él he logrado transgredir éste apego personal,
además del apego familiar arraigado por generaciones.
Es así como me encuentro
en él a manera de introspección y por eso me interesa abordarlo desde el
dibujo, aprovechando esté acto espontáneo y la relación formal que puedo obtener de él.
Ahora como parte de una
serie de libros de artista que abordan el motivo del caballo, busco la
configuración tanto de un catálogo taxonómico, éste desde la estampa, misma que
comienzo a conocer y por lo mismo selecciono al catálogo como medio discursivo
para experimentar con diferentes técnicas dentro del grabado; además
configurar una tercer libro a manera de conclusión, dónde lo que más me
interesa y es el motor que me impulsa a hacerlo, es el uso del libro
como objeto lúdico, dónde el dibujo y el motivo del caballo se integren.
De la serie, que
menciono, tengo ya un libro terminado,
éste primero, fue una introducción al caballo, configurando un diccionario
formado por 7 dibujos, dónde cada uno abordaba una definición del caballo
distinta, concluyendo con una personal. En cada uno de los dibujos busqué
generar un diálogo entre texto, dibujo y definición del caballo. Además trate de hacer del contenedor un
elemento importante del libro, pues mi intención principal era el qué éste
desde el primer momento remitiera al motivo del caballo.
Aún continuó
reflexionando sobre éste tercer libro que quiero hacer, pues la intención principal
es el buscar una conclusión a la serie, dónde el dibujo (entendido como
autoconocimiento desde una acción espontánea, vinculada con la experiencia) trascienda
al motivo del caballo, haciendo una especie de catarsis del mismo.
Primer libro de la serie “Caballos
de tinta.”
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